El libro trata de las peripecias de un tipo tan boludo que te van dando ganas de matarlo, te va dando ternura y te va dando risa a lo largo de todo el libro.
Trata de un personaje que es una mezcla de Forest Gump con mala suerte con Ignatius, el protagonista de la Conjura de los Necios.
A lo largo del libro, mientras cuenta las cosas que va haciendo el personaje, que es un tipo tonto pero con convicciones y certezas (tal vez una buena forma de ser tonto, porque está convencidísimo de las cosas que sabe, ciertas o no, y que hace, correctas o no) el autor va armando una historia que termina siendo una buena y dura crítica a los Estados Unidos, Guantánamo y la parte más conservadora de la Iglesia Católica que siempre se mete en la política.
El libro me gustó, es entretenido y te va llevando a buen ritmo hasta la última parte donde cierra muy bien todo y a buena velocidad. Lo que tiene de malo es la traducción, que no me gustó nada (aunque todavía no encontré nunca una peor que la del Guardián entre el Centeno) y al principio el personaje me daba tanta bronca por las boludeces que hacía que costaba asumirlo!!!
Lo último, en una parte en un diálogo alguien dice algo que me considero muy cierto: hay tanta gente en el mundo que no hay estupidéz que alguien no haya intentado hacer. Hace rato que pienso igual, habiendo más de 6000 millones de habitantes es casi imposible que haya quedado alguna boludez sin hacer por alguno de nosotros.
viernes, 1 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario